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Conoce a Pepito, el personaje que nos hace reír con los chistes

Risas, bromas y chistes han sido terapia de grupo en muchos lugares dónde hay frustración e insatisfacción. Reirse de uno mismo es saludable, pero también hay que reirnos de lo que nos sucede alrededor.

Asignamos apodos, buscamos similitudes burlescas entre una figura pública y otra, recogemos bromas y nos reímos en un gesto que a veces es más triste que feliz. En resumen, lo que nos hace morir de risa nos haría llorar en otro punto, si no pudiéramos encontrar una manera de bromear al respecto.

El niño terrible

Esta tendencia a ir por la borda ha encontrado su personificación en el carácter de un muchacho joven, erudito eterno lleno de preguntas incómodas: el buen Pepito, la figura principal de muchas de nuestras historias satíricas, tiene una lengua aguda y bolsillos vacíos.

Sus historias circulan clandestinamente, se extienden de boca en boca con cada uno añadiendo otro detalle, un puñado de pimienta para dar sabor a las aventuras de éste chico que protagoniza casi todas nuestras bromas.

Pepito ha estado en todas partes y en ninguna parte, nos ha hecho reir en chistes inocentes para niños (Ir al blog) o en chistes subidos de tono y solo para adultos.

Verdad en el humor

La fuerza de este niño terrible es su capacidad de decir lo que estamos pensando, pero que en la mayoría de las veces no nos atrevemos a verbalizar. Pepito no tiene máscaras, ni finge las cosas. Sus anécdotas reflejan las dificultades diarias, las largas colas para comprar alimentos o aquello que debe hacer para tener lo que no puede.

Su familia es disfuncional y sufre de los mismos problemas que cientos de miles de personas. Él juega sus escenas más emblemáticas en la escuela, cuando levanta su mano y el profesor sabe que algo  divertido saldrá de ahi.

Al hablar de Pepito, generalmente es fácil imaginar cómo termina la broma, con alguna persona sobresaltada por las ocurrencias de éste chico que físicamente puede tener varias caras.

Querido bufón

El niño travieso de nuestras historias nos advirtió del oso sombrío proyectado desde el Kremlin, mostrándole como una viga que cruza el estrecho de la Florida acompañado de tiburones, y se burló del lagarto que su madre sirvió como cena durante los años más difíciles, después del colapso de la Unión Soviética, él está presente en contextos históricos difíciles para hacer más llevadera la situación, en definitiva nada habría sido igual sin Pepito; sin su presencia en los tiempos más complicados, éstos habrían adquirido un matiz aún más abominables.

Todos recordamos su visita al infierno, donde encontró que, el petróleo hirviendo era escaso, las máquinas de tortura carecían de repuestos y los demonios dormían durante las horas de trabajo. También llamó a las puertas del cielo, pero San Pedro se negó a abrir, argumentando que si dejaba entrar a este diminuto chico travieso, el consulado celestial sería invadido por refugiados. Pepito se ha burlado de nosotros en nuestras mayores miserias, pero ¡cómo lo amamos y lo seguimos en cada uno de los chistes dónde él es el flamante protagonista.

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